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Formación integral en la Facultad de Ciencias Agronómicas de la Universidad de Chile

Más allá del aula: estudiantes de la Facultad de Ciencias Agronómicas destacan por su compromiso social, ambiental y deportivo

Más allá del aula: estudiantes de la FCA destacados

Cada año, la Facultad de Ciencias Agronómicas de la Universidad de Chile recibe a un centenar de estudiantes que inician su formación profesional. En ese camino, además de adquirir conocimientos disciplinares, muchas y muchos desarrollan intereses, vocaciones y talentos que trascienden el aula. El activismo ambiental, la participación en instancias internacionales y el deporte de alto rendimiento son parte de ese crecimiento humano e integral, como lo demuestran las trayectorias de Pía González, estudiante de Ingeniería en Recursos Naturales Renovables, y René García, egresado de Ingeniería Agronómica y actual estudiante del Magíster en Manejo de Suelos y Aguas.

La vida universitaria es, para muchas y muchos estudiantes, un espacio de descubrimiento. Descubrimiento de saberes, pero también de convicciones, habilidades y pasiones que se consolidan al alero de la formación académica. En la Facultad de Ciencias Agronómicas de la Universidad de Chile, ese proceso se expresa en estudiantes que no solo destacan por su desempeño académico, sino también por su compromiso con los desafíos sociales, ambientales y humanos de nuestro tiempo.

Ese es el caso de Pía González y René García, dos estudiantes de distintas carreras y etapas formativas, cuyas experiencias reflejan cómo la universidad pública forma profesionales con una mirada integral, capaces de vincular su vocación con el territorio, la comunidad y el mundo.

Activismo ambiental y participación internacional: el camino de Pía González

Pía González cursa segundo año de la carrera de Ingeniería en Recursos Naturales Renovables. Desde temprana edad, su inquietud por el medio ambiente y la justicia social la llevó a involucrarse activamente en organizaciones de la sociedad civil, particularmente en la Fundación Tremendas, una fundación feminista de niñas y jóvenes que trabaja en diversas áreas alineadas con los Objetivos de Desarrollo Sostenible de Naciones Unidas.

“Yo vengo haciendo activismo medioambiental hace tiempo. En Tremendas soy voluntaria en el área de medio ambiente, donde desarrollamos proyectos enfocados en niñas y juventudes”, señala. En ese contexto, Pía fue parte fundamental del desarrollo de la “Guía de Movilidad Climática y Ambiental para el Aula”, un material educativo que aborda las movilidades humanas asociadas al cambio climático.

El proyecto, que tomó cerca de dos años de trabajo, se desarrolló gracias a alianzas estratégicas con la Organización Internacional para las Migraciones (OIM – ONU Migraciones) y UNICEF. Este esfuerzo tuvo un hito relevante cuando Pía participó en la COP 30, la Conferencia de las Partes sobre Cambio Climático, realizada en Belém do Pará, en plena Amazonía brasileña, una de las instancias internacionales más relevantes en materia de acción climática.

“Estar en la COP fue un momento súper enriquecedor para mí. Es el reflejo de años de trabajo, de mucho esfuerzo, porque soy estudiante y todo esto requiere horas extras. Fue una instancia de aprendizaje para crecer como persona y también en mi ámbito profesional”, comenta.

Durante la COP 30, Pía participó en el lanzamiento de la guía en distintos pabellones internacionales, incluyendo el pabellón de Chile, y formó parte de tres paneles donde se abordaron temáticas vinculadas a la movilidad climática y la agenda de género. En estas instancias compartió espacio con representantes de OIM, UNICEF y del Ministerio del Medio Ambiente, lo que le permitió fortalecer redes y adquirir una visión directa de los espacios de toma de decisiones a nivel global.

Además de su trabajo en Fundación Tremendas, Pía es actualmente directora ejecutiva de la organización Reintegrando Humedales, una iniciativa nacida en la Universidad de Chile y hoy constituida como fundación, enfocada en investigación, conservación y educación ambiental en ecosistemas de humedales. Desde allí ha impulsado acciones de restauración, educación ambiental, producción audiovisual y trabajo comunitario en distintos territorios.

Respecto a su decisión de estudiar Ingeniería en Recursos Naturales Renovables, Pía señala que estuvo motivada por una profunda convicción: “Fue la necesidad de hacer algo, porque el mundo se está acabando por culpa de nosotros. Recursos Naturales me abrió un mundo, porque tiene un enfoque social muy fuerte y una visión integral. Nos vincula con el territorio y con las personas que viven en él”.

Mirando hacia el futuro, Pía se proyecta trabajando en el ámbito público o internacional. “Me imagino saliendo de la carrera y ojalá trabajando en el Ministerio de Medio Ambiente o en Naciones Unidas. Son sueños grandes, pero quiero eso para mí”, afirma, destacando además el enfoque social de la formación recibida en la Universidad de Chile.

Deporte de alto rendimiento y academia: la experiencia de René García

Desde otra vereda, pero con el mismo espíritu de compromiso y perseverancia, René García combina su formación académica con una exigente disciplina deportiva. Egresado de la carrera de Ingeniería Agronómica y actualmente en proceso de tesis del Magíster en Manejo de Suelos y Aguas, René es deportista destacado en la disciplina de highline, una modalidad extrema derivada del slackline que se practica a grandes alturas.

“El highline es la versión más extrema del slackline. Se practica en altura, con un arnés de seguridad, sobre una cinta de apenas 2,5 centímetros de ancho”, explica. Este deporte está normado por la International Slackline Association y contempla diversas categorías, entre ellas la speedline, modalidad en la que René compite y que consiste en cruzar una cinta de 100 metros lo más rápido posible.

Gracias a su desempeño y ranking deportivo, René fue seleccionado para participar en la Copa do Mundo Choose Life 2025, realizada en Chapada dos Veadeiros, Brasil, a más de 300 kilómetros de Brasilia. Se trató de su primera competencia internacional y, además, de un campeonato mundial que reúnió a atletas de alto nivel de distintos países.

La preparación para esta competencia implicó un entrenamiento intensivo de varios meses, lo que representó un desafío adicional: compatibilizar el alto rendimiento deportivo con el trabajo académico y experimental de su tesis de magíster.

“La única opción posible era montar una cinta acá en la universidad. Ir a un cerro, montar y desmontar la cinta, y luego volver al laboratorio, no era compatible”, relata.

Gracias al apoyo de la Facultad de Ciencias Agronómicas, y tras la presentación de un proyecto técnico que cumplía con todos los estándares de seguridad, René logró instalar una cuerda de highline en el gimnasio de la facultad, convirtiendo este espacio en un centro de entrenamiento único a nivel universitario.

“Esto es algo pionero. No hay otra universidad en el mundo que tenga un centro permanente de entrenamiento de highline para atletas de alto rendimiento”, destaca. La iniciativa contó con el respaldo de la oficina de Prevención de Riesgos de Campus Sur, de la administración y de las autoridades, permitiendo que en pocas semanas el proyecto se hiciera realidad.

Para llegar en la mejor forma a este campeonato, René entrenó entre dos y tres horas diarias, varios días a la semana, sumando más de cien horas de preparación. Para él, el deporte no solo implica un desafío físico, sino también mental. “Es una meditación activa. Para caminar la cinta uno tiene que estar en calma, bajar el ruido externo. El estrés y la frustración se trabajan enfrentándose a la cinta todos los días”.

Su experiencia en highline lo ha llevado a participar en montajes a más de 1.200 metros de altura, como en Yosemite Valley, en Estados Unidos, y a formar parte del récord mundial del highline más alto del mundo, instalado en el cráter del volcán Ojos del Salado, a 6.883 metros sobre el nivel del mar.  

Formación integral y comunidad universitaria

Las historias de Pía González y René García dan cuenta de una realidad que se repite año a año en la Facultad de Ciencias Agronómicas: estudiantes que, junto con formarse como profesionales, desarrollan una profunda vocación social, ambiental, cultural o deportiva.

Desde el activismo climático en escenarios internacionales hasta el deporte extremo de alto rendimiento, ambas trayectorias reflejan el sello de la Universidad de Chile como institución pública, comprometida con la formación integral de personas críticas, involucradas con su entorno y capaces de aportar desde distintos ámbitos al desarrollo del país y del planeta.

En ese cruce entre conocimiento, vocación y comunidad, la facultad se consolida como un espacio donde el crecimiento académico va de la mano con el desarrollo humano.

 

 

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