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Vocación, trabajo y amistad

Isabel Alarcón Ubilla: una vida de trabajo, cariño y servicio en la Facultad

Isabel Alarcón: una vida de trabajo, cariño y servicio en la Facultad

Llegó casi por azar, se quedó por amor al oficio y hoy se retira con la satisfacción de haber entregado lo mejor de sí. La funcionaria del casino de la Facultad de Ciencias Agronómicas inicia una nueva etapa, agradecida de la comunidad que se transformó en su segunda familia.

Tras 14 años de trabajo, Isabel Alarcón Ubilla, funcionaria del casino, culminó una importante etapa de su trayectoria laboral en nuestra comunidad. Su labor diaria, realizada con responsabilidad y cercanía, formó parte del quehacer cotidiano de la Facultad y del vínculo permanente con el personal de colaboración, académicas, académicos y estudiantes.

Su llegada a la Facultad no fue planificada. Isabel arribó como reemplazo temporal de la encargada del casino, mientras esta se recuperaba de una operación. Venía de una larga trayectoria de 19 años dedicada a un taller de confecciones en su casa, etapa que combinó con la crianza de sus hijos. Con Sebastián y Diego ya más grandes, decidió asumir el desafío de un trabajo estable fuera del hogar, sin imaginar que ese paso marcaría una parte tan significativa de su vida.

Casada desde hace 44 años, madre de dos hijos y orgullosa abuela de Amaro, su nieto de nueve años —a quien define como una de sus mayores motivaciones—, Isabel habla del trabajo no solo como una fuente de sustento, sino como un espacio de sentido y crecimiento personal.

“Yo amo mi trabajo, la plata es súper importante para poder cumplir ciertos propósitos en la vida, pero es un medio, no un fin. Voy a echar mucho de menos a mis amigas”, señaló con emoción.

Para Isabel su paso por la Facultad fue mucho más que un trabajo. Fue un espacio de pertenencia, de vínculos y afectos que se construyeron con el tiempo.

“Creo que Dios te pone en el lugar que tienes que estar y cuando tienes que estar. Agradezco haber llegado a este lugar, haber conocido gente muy linda, una familia. Tengo un cariño inmenso acá”, expresó.

Y en ese recorrido, hay un aspecto que destaca con especial emoción: el contacto cotidiano con las y los estudiantes.

“Y además también estoy feliz de haber trabajado con tanta juventud, los alumnos y alumnas te llenan la vida, te rejuvenecen con su cariño, los voy a echar mucho de menos”, dice, dejando ver cuánto significó para ella ser parte de la experiencia universitaria, más allá de su rol formal.

Lejos de pensar el retiro como un punto final, Isabel lo vive como una apertura. Se siente con energía, inquieta como siempre, lista para nuevos desafíos.

“Siento que me va a sobrar tiempo, siempre he sido muy inquieta, me muevo mucho y hago muchas cosas”, comentó entre risas.

Entre sus planes inmediatos está viajar a Nueva Zelanda y Australia para visitar a uno de sus hijos que vive en el extranjero, un anhelo largamente esperado y merecido tras años de trabajo constante.

Desde la Facultad de Ciencias Agronómicas agradecemos profundamente la entrega, el compromiso y el cariño de Isabel Alarcón Ubilla. Su presencia cotidiana, su trato cercano y su ejemplo de responsabilidad y vocación quedan como parte de la memoria viva de nuestra comunidad. Le deseamos lo mejor en esta nueva etapa, con la certeza de que las puertas de esta Facultad —su casa por tantos años— siempre estarán abiertas.

 

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