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En función de los hechos

Ricardo Henríquez: testigo de la evolución de las ciencias agronómicas en Chile

Ricardo Henríquez: testigo de la evolución de las ciencias agronómicas

Ingresó a la Facultad de Agronomía de la Universidad de Chile en 1977, específicamente al Departamento de Producción Agrícola. Según relata, posee recuerdos de un área en la que empezó haciendo las cosas a pulso y con pocos recursos, para luego profesionalizarse e incorporar herramientas de la modernización tecnológica. Esta es parte de la vida y experiencia de Ricardo Henríquez en la que hoy es la Facultad de Ciencias Agronómicas, un espacio que el funcionario ve con orgullo y que considera su familia.

"Antumapu siempre se ha caracterizado por ser una comunidad y siempre se ha dicho que Antumapu es un sentimiento”, señala Ricardo Henríquez.
"Antumapu siempre se ha caracterizado por ser una comunidad y siempre se ha dicho que Antumapu es un sentimiento”, señala Ricardo Henríquez.

La comuna de La Pintana, en la Región Metropolitana, ha tenido desde siempre un profundo vínculo con la agricultura. Si bien el paso del tiempo la ha ido expandiendo y urbanizando con los años, gran parte de ese legado sigue vigente hasta la actualidad, en diversas unidades y espacios dedicados al agro y sus estudios. Ejemplo de ello es la Facultad de Ciencias Agronómicas de la Universidad de Chile, bastión en la formación de ingenieras e ingenieros agrónomos, ubicada en terrenos de esta comuna. Es en este espacio simbólico y cultural, desde la Sala Profesor Fusa Sudzuki, que Ricardo Henríquez, funcionario de dicha unidad académica, nos cuenta parte de sus 45 años de trabajo dedicado.

- ¿Cómo fue su ingreso a la universidad?

Yo entré muy joven, tenía 21 años. Trabajaba con mi papá, él tenía un garaje y yo quería independizarme. En ese entonces tenía una vecina que trabajaba en la facultad y un día conversando le pregunté si acaso había alguna posibilidad de trabajo en mi área. Me dijo que sí. Fue asi que el año 1977 entré al Departamento de Producción Agrícola. Posterior a ello, un par de años después, ingresé a la Dirección Económica, que en ese tiempo se llamaba Oficina Central Administrativa, en la cual desempeñé varios cargos y tareas en las áreas de  Contabilidad, Adquisiciones y como Encargado de Inventario. Posterior a ello me hice cargo de la administración del campus.

- ¿Y cómo era la Universidad en ese entonces?

Bastante diferente al día de hoy. En la parte exterior de la Facultad, en Santa Rosa, había un canal de riego abierto. Ahí se caían muchas micros y habían hartos accidentes. También teníamos mucha precariedad económica y poca tecnología. Era todo escrito con lápiz, goma y corrector. En ese entonces trabajábamos con máquinas de escribir manuales. Luego empezó a llegar la tecnología. Saltamos a la revolución tecnológica con la llegada de los computadores y se fue modernizando. Eso sí, al comparar esos años con la actualidad se veía a la universidad  un poco más amigable, más humana. Quizás había un vínculo mayor entre la comunidad universitaria. Era una comunidad importante. Antumapu siempre se ha caracterizado por ser una comunidad y siempre se ha dicho que  “Antumapu es un sentimiento”.

- ¿Cómo es un día cotidiano para usted?

Yo administro todo el campus. Estoy a cargo de Servicios Generales: seguridad, atención general, personal de aseo y apoyo logístico a todas las áreas que están activas en el campus. Básicamente mi función es que todo funcione en condiciones normales.

- Con tantas tareas, su familia debe decirle que, prácticamente "Vive en la universidad"

Sí, me hacen ese comentario de que mi vida está ligada a la universidadDesde que ingresé, hasta el día de hoy, tengo un compromiso por lo que hago. Creo que soy una de las personas –quizás el único- al cual la actividad que yo desarrollo me gusta. Yo recuerdo que el Rector cuando me entregó la medalla de los 40 años,  un comentario que me hizo, y a toda la gente que cumplió 40 años de servicio, fue agradecer por la permanencia de tantos años en la universidad. Hoy la gente se cambia, te ofrecen un poco más de dinero y te cambias de unidad o de servicio. Yo me quedé.

Cuando yo ingresé fui escalando posiciones hasta llegar a ser Administrador de Campus. Esto lo comenté con mi familia en el sentido de que el hecho de asumir mayores responsabilidades significaba dejar un poco de lado a la familia, porque como comentaba anteriormente, uno tiene hora de ingreso, pero no de salida.

Mi historia es bastante larga, pero creo e insisto, mi función la hago con mucho agrado y con mucho cariño. Ya me queda poco tiempo para salir de la institución, pero, hasta el último día cumpliré mi función de la mejor forma posible y en pro de que la universidad siga siendo "la universidad".

Si deseas escuchar el resto de la entrevista, te invitamos a escuchar el capítulo 15 de En Función de los Hechos. Ya disponible en Spotify, Youtube y Google Podcast.

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