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Producción sostenible

U. de Chile se ubica en segundo lugar en ranking de Valor Económico Lechero

U de Chile se ubica en 2do lugar en ranking de Valor Económico Lechero

Modelo productivo sustentable desarrollado en la Estación Experimental de Oromo de la Facultad de Ciencias Agronómicas (FCA), en la Región de Los Lagos, posicionó a la Universidad de Chile entre los mejores productores de leche del país según ranking de la Cooperativa Cooprinsem que evalúa el ganado lechero por características relevantes ponderadas a su valor económico.

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 El Valor Económico Lechero (VEL) es el índice que expresa el valor genético de cada animal en miles de pesos en moneda nacional y fue desarrollado en el año 2019 por la Cooperativa Cooprinsem, que presta el servicio de Control Lechero Oficial más importante del país. Para su estimación se consideran tres caracteres productivos: producción de leche, materia grasa y proteína láctea, cuyo mejoramiento se orienta a incrementar ingreso; junto a cuatro características funcionales tendientes a disminuir costos de producción: resistencia a la mastitis, lapso interparto, edad al primer parto y longevidad.

En el ranking nacional de rebaños, ordenados de acuerdo al valor promedio de VEL de sus vacas, la Estación Experimental de Oromo se ubicó en el segundo lugar, sobre un total de 1.387 rebaños evaluados. Los primeros 50 lugares de este ranking albergan al 14% del total de las vacas que están en control lechero en Chile.

El promedio máximo de VEL del 2020 fue de 37,4 y el alcanzado por las vacas de Oromo fue de 35,9; el que se desglosa en 16,3 y 19,6 unidades de los componentes productivo y funcional del índice; respectivamente.

 “Estamos felices con este reconocimiento y agradecemos y felicitamos al profesor Humberto González, la profesora Claudia Mella y su equipo de profesionales por el trabajo realizado durante todos estos años. Sabemos que este nivel de calidad genética en los animales no se consigue de un año al otro, sino que es el producto de un trabajo persistente, durante muchos años, aplicando un alto nivel de conocimientos y de análisis de datos con metodología avanzada”, afirmó orgulloso el profesor Roberto Neira, Decano de la FCA, destacando la figura de profesor Juan Carlos Magofke, quien fuera el académico de la Facultad pionero en el desarrollo de este proyecto.

El predio que forma parte vital de la estructura de la FCA desde la década de 1960 está situado en la comuna de Purranque en Osorno, una zona donde la producción de leche es una de las principales actividades económicas y donde la Universidad de Chile ha podido desarrollar un modelo sustentable que hoy es reconocido por el alto valor de la calidad de la leche producida.

“En la zona, la leche tiene valor en la medida que tenga un alto contenido de sólidos. El proceso selectivo de las vacas se ha orientado más que al volumen líquido, a los sólidos que contiene la leche que le dan unas características especiales de soporte nutricional; la proteína primero y luego la grasa. Lo valora la industria que compra la leche y la procesa en lo que conocemos como productos lácteos: la leche fluida, quesos, mantequilla, leche en polvo”, explicó el profesor Humberto González, académico del Departamento de Producción Animal y encargado de Oromo, quien lleva 45 años ligado a la Facultad.

Oromo comprende un total aproximado de 220 hectáreas de terreno donde el ganado bovino pasta directo desde las praderas, de las cuales 157 están destinadas solo para el sector de la lechería.

“En Oromo solo se produce leche. Manejamos un modelo productivo ambientalmente sustentable, capaz de generar una producción inocua, compatible con el bienestar animal y, por consiguiente, altamente aceptable por la opinión pública”, sostiene el profesor González.

El académico agregó que “la funcionalidad es muy importante porque nos gustan las vacas sanas, longevas y fértiles, atributos ligados al bienestar animal. Tenía la percepción de que algunas vacas iban a estar bien rankeadas. Lo que me sorprendió es que alcanzamos un lugar tan alto en el ranking. Las cifras son importantes por su magnitud y por dar cuenta, al mismo tiempo, de un proceso de mejoramiento genético equilibrado”.

Se trata de un sistema autosustentable, donde se generan los propios reemplazos. La reproducción de las vacas se lleva a cabo con inseminación artificial con semen importado principalmente desde Nueva Zelanda. Actualmente, Oromo cuenta con un rebaño productivo de 175 vacas, que, cuando no están en ordeña, están pastoreando libres todo el día.

El profesor González explica que “tenemos un rebaño experimental constituido por dos surebaños, uno que es Holstein, correspondiente a dos tercios del rebaño, y un tercio que es una cruza entre Holstein y Jersey. Es necesario comparar para probar hipótesis”.

El periodo de lactancia de una vaca se extiende por 10 meses, y durante este tiempo la ordeña se realiza dos veces al día, a las seis de la mañana y a las cuatro de la tarde. “Tienen un periodo seco que se le llama, que es un descanso de dos meses”, acotó el académico.

El desafío de este modelo que ya lleva en ejecución al menos 30 años en la Facultad, es armonizar la producción de leche con la reproducción de las vacas. Las vacas tienen una cría al año, lo que implica todo un ciclo de lactancia que se repite anualmente. Esto permite generar los reemplazos para el rebaño productivo.

“Es sustentable porque por un lado las vacas no están en confinamiento, adquieren el 80% de los nutrientes a través del pastoreo directo, lo que es un componente importante del bienestar animal, las vacas están en su medio. Además, debemos conocer con exactitud el crecimiento de la pradera y los factores agronómicos y los factores de nutrientes para brindarles una alimentación adecuada a las vacas”, puntualizó el profesor González.

En Oromo se mide la producción de leche y sus características composicionales de cada vaca del rebaño. Se obtiene una muestra que es mezcla de la ordeña de la tarde y de la mañana del día siguiente. A su vez, se categoriza todas las vacas del rebaño por sus características genéticas y su peso corporal. “Nuestros ejemplares pesan 480 kilos en promedio y tienen entre 4,5 a 5 periodos de lactancia a lo largo de su vida”, señaló el profesor González.

El rebaño de Oromo tiene una característica fenotípica, no solo con la producción de leche, sino con la reproducción y el peso vivo de los animales. Hay una robusta base de datos al respecto que está a disposición de la Universidad, por lo que estudiantes, investigadores e investigadoras pueden acceder a estos registros para futuros estudios sobre el tema.

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