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A diez años de su muerte:

Jaime León: "Adolfo Couve era impresionante"

Jaime León: "Adolfo Couve era impresionante"

El 11 de marzo de 1998, en su casa de Cartagena, el destacado pintor y escritor, Adolfo Couve, se quitó la vida. A diez años de su muerte, Jaime León, alumno, colega y amigo de quien fuera por más de 30 años académico de la Facultad de Artes lo recuerda, simplemente, como un pintor cuando escribía y un literato cuando pintaba.

En 1971, Jaime León, actual académico del Departamento de Artes Visuales, había decido seguir la especialidad de pintura en la entonces Escuela de Bellas Artes de la Universidad de Chile. Hasta ese momento sólo sabía que le gustaba "la cosa del dibujo, de la pintura, pero no que tenía ciertas facilidades y condiciones para ello", recuerda. Durante ese primer año de especialidad, Jaime León tuvo como profesor a Adolfo Couve, artista y académico que con el tiempo se transformó no sólo en su maestro, sino también en un gran amigo.

"Adolfo me despertó todo eso que, de alguna manera, yo tenía en potencia. Mientras en el colegio era 'porro', luego de conocerlo me transformé en un lector ávido. Comencé a leer novelas, historia, estética y creo que con él sincronizamos. Fuimos grandes amigos", señala Jaime León a diez años de la muerte de Adolfo Couve. Y es que las cualidades que como académico tenía este pintor y escritor aún se recuerdan al interior de la Facultad de Artes de la Universidad de Chile. Formador de muchas generaciones de artistas y teóricos egresados de la Casa de Bello, hoy tiene una sala que lleva su nombre.

Además, el Departamento de Artes Visuales presentará e instalará, durante el transcurso de este año, el busto de Adolfo Couve que la artista y académica de la Facultad de Artes, Patricia Vargas, donó a este departamento. Con ello, el DAV recordará a este artista, escritor y académico que estuvo ligado a la Universidad de Chile hasta el día de su muerte".

"Adolfo puede estar tranquilo"

Adolfo Couve nació en Valparaíso en 1940 y comenzó sus estudios artísticos en la Escuela de Bellas Artes de la Universidad de Chile -donde fue discípulo de Pablo Burchard-, los que luego continuó en l'Ecole des Beaux Arts de París y en The Arts Student League en Nueva York. En 1964 inició su carrera académica en esa misma Casa de Estudios, la Universidad de Chile, comenzado primero como profesor de pintura y luego como parte del cuerpo académico del Departamento de Teoría de las Artes, a cargo de cátedras como la de Historia del Arte y de la de Estética, hasta el año de su muerte.

"Lo bonito de Adolfo es que fue una persona que, obviamente, tenía un conocimiento intelectual altísimo, pero que estaba profundamente enraizado con una experiencia personal. Entonces, no era una suerte de memorizar o saberse escolarmente las cosas. El tipo denotaba en su ademán, en sus gestos, en la inflexión de la voz que lo dicho le pertenecía. Se notaba que era una experiencia devenida de sí mismo y eso generaba mucha confianza", recuerda Jaime León, quien agrega que además "era un tipo con una sagacidad, con un humor impresionante. Es muy lindo cuando te enfrentas a una persona que está exponiendo algo que le brota desde adentro. En ese sentido las clases de Adolfo eran entretenidas porque escucharlo y verlo era una cosa muy armónica".

Pero Adolfo Couve no sólo se dedicó a la docencia. Usando como técnica principal el óleo sobre tela, este destacado artista desarrolló básicamente tres géneros en su creación pictórica: retratos, paisajes y naturalezas muertas. Pese a que Adolfo Couve jamás dejó de pintar -"hacía el ejercicio del pintor, pero no mostraba y por eso para los demás no estaba pintando", aclara Jaime León-, lo cierto es que pudo conciliar su labor como académico y su gusto por la creación pictórica con otra de sus pasiones: la literatura. Así, son varios los títulos de su autoría, entre los que se cuentan "Alamiro", de 1965; "El Picadero", de 1974; "La Lección de pintura", de 1979; "La copia de yeso", de 1989; "El cumpleaños del Sr. Belande", de 1991; y "La comedia del arte", de 1995. A ellos se suma "Cuando pienso en mi falta de cabeza", publicación póstuma aparecida dos años después de su muerte.

"Él siempre confesó que se había dedicado más bien a la literatura porque le costaba más. La pintura, en frase dicha por él, le era más fácil y por lo tanto el riesgo era menor. Como el riesgo era menor la apuesta también lo era. En cambio en la literatura tenía que entregarse más, arriesgaba más y yo creo eso le generó una dosis mayor de compromiso. Ahora, como pintor tenía una pupila impresionante. Era un tipo que ya en el matado de tela tenía configurado un cuadro", explica Jaime León.

Pero su obra pictórica no es tan conocida.

Lo que pasa es que, a lo mejor, su manifestación pictórica fue contemporánea a toda una cultura de arte conceptual y él, que de alguna manera manejaba una manualidad que en ese entonces podía leerse como anacrónica, simplemente no tenía mucha injerencia. En cambio la literatura no estaba dominada por algo contra lo que él iba, pese a que se decía que estaba reposicionando a la literatura realista francesa. En la pintura primaba fuertemente la postura conceptual donde, obviamente, la manualidad estaba en retroceso. Defender esas posturas era como estar en una posición que no correspondía y no le fue fácil su posicionamiento con la pintura. Sin embargo, tenía una habilidad, una inteligencia en la mancha, que yo creo que no tuvo lectura en ese momento.

¿Y ahora?

Tiene que mediar mucho tiempo todavía. Una vez que decante lo que está aconteciendo en estos momentos se decidirá quiénes fueron y quiénes no. Lo que se hace ahora no tiene lectura aún y no se sabe muy bien cómo acomodarlo. Yo creo que lo de Adolfo, tanto en literatura como en pintura sí, y por una cosa innegable: es de calidad. Quizás en un momento dado no correspondió al código que se estaba manejando a través de los medios, pero algo bueno es algo bueno siempre. Yo creo que en ese sentido Adolfo puede estar tranquilo.

¿Es cierto que estuvo un periodo sin pintar?

Es falso eso de que estuvo sin pintar mucho tiempo. Sí estuvo mucho tiempo sin exponer, pero pintaba para callado, casi con vergüenza. Yo lo acompañaba mucho. De hecho, tengo una casa en Cartagena y salíamos a paisajear, pero él no lo mostraba. Todo el tiempo hizo el ejercicio del pintor.

¿Hay algo en común entre su obra pictórica y narrativa?

Sí. Es bastante recurrente lo que te voy a decir, pero fue dicho por él mismo. Él es pintor cuando escribe y es literato cuando pinta. De alguna manera sus narraciones tienen mucha descripción, casi como un haikú de lo que es la percepción visual. Muchas de sus descripciones ricamente literarias son fenómeno de experiencia visual, lo que es una constatación de pura presencia. La visualidad es pura presencia, puro presente. Él no tenía otra alternativa porque tenía una pupila, una cosa muy visual. En ese sentido, hay una sincronía muy fuerte.

Y a 10 años de su muerte, ¿qué es lo que más recuerda de él?

Su inteligencia y su generosidad. Para muchos es difícil entender que uno diga su generosidad porque era bastante hosco, pero esa hosquedad que tenía era también un mecanismo de defensa. Tenía una gran desconfianza hacia el afecto, cosa curiosa porque era una persona muy querida. Pero se entregaba muy poco, tenía miedo y lo que te digo fueron sus propias confesiones. Por lo tanto, era de muy pocos amigos y de una actitud muy de esconderse, pero en el fondo, era una persona de una gran generosidad, de un profundo afecto y con una gran capacidad para dar.

Jaime León concluye: "En la Facultad, Adolfo Couve era muy respetado. Pese que a algunos les pudiese molestar que fuera tan marginal en relación a lo que se espera del perfil de un académico, no podían decirle nada porque sencillamente era genial. Te insisto, cuando uno vive la experiencia de lo que entrega, no puede hacer un alto para formalizarlo. Para mí, Adolfo tenía esa gran capacidad. Era espectacular".

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El 11 de marzo de 1998, Adolfo Couve, quien fuera académico de la Facultad de Artes por más de 30 años, se quitó la vida en su casa de Cartagena.
El 11 de marzo de 1998, Adolfo Couve, quien fuera académico de la Facultad de Artes por más de 30 años, se quitó la vida en su casa de Cartagena.
Como pintor, Adolfo Couve desarrolló principalmente tres géneros: retratos, naturalezas muertas y paisajes.
Como pintor, Adolfo Couve desarrolló principalmente tres géneros: retratos, naturalezas muertas y paisajes.
Como escritor fueron varios los títulos que publicó el destacado académico de la Facultad de Artes, Adolfo Couve.
Como escritor fueron varios los títulos que publicó el destacado académico de la Facultad de Artes, Adolfo Couve.
"Como pintor tenía una pupila impresionante. Era un tipo que ya en el matado de tela tenía configurado un cuadro", explica Jaime León.
"Como pintor tenía una pupila impresionante. Era un tipo que ya en el matado de tela tenía configurado un cuadro", explica Jaime León.