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Comercio agroalimentario y regulación internacional

U. de Chile aborda los desafíos de la regulación agrícola en el Foro Público de la OMC

U. de Chile aborda los desafíos de la regulación agrícola en Foro de la OMC

La académica de la Facultad de Ciencias Agronómicas Sofía Boza participó en distintas sesiones del encuentro realizado en Ginebra, donde analizó la predictibilidad del comercio agroalimentario, la adaptación del sector frutícola chileno a las exigencias internacionales y las brechas que enfrentan los pequeños productores ante nuevas regulaciones.

Entre el 15 y el 17 de septiembre se realizó en Ginebra, Suiza, el Foro Público de la Organización Mundial del Comercio (OMC), uno de los principales espacios internacionales de diálogo sobre comercio global. La edición 2026 reunió a más de 4.600 participantes provenientes de gobiernos, empresas, organizaciones de la sociedad civil, academia y organismos internacionales, distribuidos en 113 sesiones.

En este encuentro participó la Dra. Sofía Boza, académica del Departamento de Gestión e Innovación Rural de la Facultad de Ciencias Agronómicas de la Universidad de Chile, quien intervino en distintas instancias vinculadas con comercio agrícola, regulación técnica, sostenibilidad y acceso a los mercados internacionales.

La participación de la académica permitió llevar al debate internacional la experiencia de Chile y de otros países productores frente a un escenario marcado por la creciente diversidad de requisitos técnicos y regulatorios que deben cumplir los productos agroalimentarios para acceder a distintos mercados.

Predictibilidad para el comercio agroalimentario

Uno de los principales espacios en que participó la profesora Boza fue la sesión “Trade Predictability at Risk: How Diverging Pesticide and Food Safety Rules Are Reshaping Global Agri-Food Trade”, organizada por CropLife International, donde tuvo a su cargo la ponencia de apertura.

La instancia abordó los efectos que puede generar la divergencia entre las regulaciones sobre plaguicidas e inocuidad alimentaria de los distintos mercados. La académica centró su intervención en los desafíos que esta situación plantea para las cadenas agroalimentarias y en la necesidad de contar con condiciones que permitan a productores y exportadores anticipar adecuadamente las exigencias de los mercados.

“La predictibilidad es un elemento fundamental para el funcionamiento de las cadenas agroalimentarias. Cuando las exigencias regulatorias cambian o divergen entre mercados, aumenta la incertidumbre y también los costos que deben asumir quienes producen y exportan”, puntualizó Sofía Boza.

En este contexto, la académica relevó la importancia de fortalecer la cooperación internacional, el diálogo entre los distintos actores y el uso de evidencia científica como elementos para avanzar hacia regulaciones que permitan compatibilizar los objetivos de protección sanitaria y ambiental con un comercio agroalimentario predecible.

La discusión se desarrolló en el marco del Foro Público 2026, cuyo lema fue “Powering the Future” y que este año puso especial énfasis en el papel del comercio de servicios en el desarrollo y en la transformación de las relaciones comerciales internacionales.

La experiencia del sector frutícola chileno

La profesora Boza también participó como ponente en la sesión “Technical Regulation & Export Diversification”, donde se  abordó las regulaciones técnicas como uno de los desafíos que enfrentan los países y empresas que buscan diversificar sus exportaciones. Entre los aspectos analizados estuvieron la divergencia regulatoria entre mercados, los procesos de evaluación de conformidad y las dificultades que implica demostrar el cumplimiento de distintos requisitos.

En este espacio, la académica presentó la experiencia del sector frutícola exportador chileno y su proceso de adaptación a las exigencias regulatorias de los mercados internacionales. Su exposición permitió relevar el papel de la coordinación entre actores públicos y privados y de los procesos de armonización regulatoria para facilitar el acceso a los mercados.

“La experiencia del sector frutícola chileno muestra que la adaptación a las exigencias de los mercados requiere capacidades, coordinación y conocimiento. Sin embargo, estas condiciones no están distribuidas de la misma manera entre todos los productores, lo que puede generar brechas importantes dentro de las propias cadenas agroexportadoras”.

La participación en esta sesión permitió además poner en discusión uno de los desafíos asociados a la incorporación de pequeños productores a las cadenas de exportación: la capacidad para responder oportunamente a nuevas exigencias técnicas, sanitarias y ambientales.

Servicios de apoyo frente a nuevas regulaciones

Como parte de las actividades desarrolladas durante el Foro Público, la académica participó también en el Trade Policy Hub, instancia organizada por el World Trade Institute y la Organización Mundial del Comercio.

Junto a Aracely Núñez-Mejía, estudiante de posgrado de la Universidad de Wageningen, presentó el trabajo “Support Services as EUDR Enablers: The Ecuadorian Cocoa Case”, investigación que analiza el acceso de productores de cacao en Ecuador a servicios de asistencia técnica y apoyo institucional frente a la implementación del Reglamento de la Unión Europea sobre productos libres de deforestación.

La presentación examinó cómo las diferencias en el acceso a estos servicios pueden incidir en la capacidad de los productores para responder a nuevas exigencias de los mercados internacionales. “Las nuevas regulaciones ambientales y comerciales no solo plantean exigencias de cumplimiento. También hacen necesario preguntarse quiénes cuentan con los servicios, información y capacidades para responder a ellas, especialmente cuando hablamos de pequeños productores”, explicó Boza.

El caso ecuatoriano permitió abordar esta problemática desde la perspectiva del cacao y de los servicios de apoyo necesarios para que los productores puedan enfrentar los requerimientos asociados a la regulación europea sobre deforestación.

La participación de la profesora Boza en estas distintas sesiones permitió así vincular la discusión internacional sobre comercio y regulación con problemáticas concretas de los sistemas agroalimentarios, desde la competitividad de las exportaciones frutícolas hasta las condiciones necesarias para que pequeños productores puedan participar en mercados sujetos a crecientes exigencias técnicas y ambientales.

Para la Facultad de Ciencias Agronómicas de la Universidad de Chile, esta participación representa además una instancia para proyectar internacionalmente el trabajo académico desarrollado en torno a las políticas agroalimentarias, el comercio internacional y los desafíos regulatorios que enfrenta el sector silvoagropecuario.

 

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