Universidad de Chile
Ir al contenido
MENÚ
Ir al contenido

Crisis climática y transición energética en Chile

Académicos de la Facultad de Ciencias Agronómicas de la U. de Chile se adjudican proyectos que abordan los límites de la adaptación rural y la expansión energética

Nuevos proyectos sobre límites de adaptación rural y expansión energética

Los proyectos del Fondecyt liderados por Daniella Gac y Rubén Calvo, del Departamento de Gestión e Innovación Rural, analizarán transformaciones socioterritoriales en la zona central, con foco en la seguridad alimentaria, el acceso al agua y las tensiones entre agricultura y energías renovables.

La Facultad de Ciencias Agronómicas de la Universidad de Chile celebra la adjudicación de dos proyectos Fondecyt     por parte de académicos del Departamento de Gestión e Innovación Rural, los que abordan problemáticas críticas para el desarrollo sostenible del país en el contexto de cambio climático y transición energética.

Se trata de las investigaciones lideradas por la académica Daniella Gac Jiménez y el académico Rubén Calvo Gallardo, cuyos estudios, de carácter complementario, pondrán el foco en los territorios rurales de la zona central, específicamente en las cuencas de Aconcagua y Limarí, así como en la región de O’Higgins.

Ambos proyectos dialogan en torno a un eje común: comprender las transformaciones que experimentan los territorios rurales frente a nuevas presiones ambientales, productivas y energéticas, y cómo estas afectan tanto a los sistemas socioecológicos como a las comunidades que los habitan.

Transformaciones del sujeto rural frente a la expansión energética

El proyecto de Daniella Gac, titulado Sujeto rural en tensión, adaptación y resistencia frente a la expansión de energía renovable no convencional en territorio agrícola en Chile central, busca analizar cómo las comunidades rurales enfrentan la creciente instalación de proyectos de energías renovables en suelos tradicionalmente agrícolas.

La investigación se desarrollará en las regiones de Valparaíso y O’Higgins, territorios donde, en los últimos años, la expansión de parques fotovoltaicos y eólicos ha comenzado a competir directamente con la producción agrícola, generando nuevas tensiones socioecológicas.

La pregunta central es qué pasa con las personas que habitan estos territorios: cómo cambian sus modos de vida, cuáles son sus capacidades de adaptarse o resistir, y cómo se transforman sus prácticas cotidianas frente a estos proyectos energéticos”, explica la académica.

El estudio propone comprender al “sujeto rural” en un contexto de cambio profundo, marcado por decisiones estructurales como la descarbonización de la matriz energética, pero también por problemáticas locales como la escasez hídrica o la pérdida de competitividad de la pequeña agricultura.

En ese sentido, Gac advierte que muchas de las decisiones que hoy se observan en los territorios —como el arriendo de predios para proyectos energéticos— responden a condiciones de vulnerabilidad preexistentes:

No se trata de suelos agrícolas en pleno auge productivo, sino de pequeños productores que enfrentan dificultades para seguir produciendo, ya sea por falta de agua o por no poder competir con grandes empresas. En ese contexto, arrendar sus tierras se vuelve una opción viable”.

El proyecto, de carácter cualitativo, contempla análisis documental, trabajo de campo, registros visuales, entrevistas y grupos focales, con el objetivo de identificar procesos de adaptación, resistencia e incluso “mala adaptación”, concepto que refiere a decisiones que, si bien responden a una crisis, pueden aumentar la vulnerabilidad a largo plazo.

Asimismo, la investigación pone en el centro la tensión entre dos políticas públicas clave: la seguridad y soberanía alimentaria y la transición energética.

Hoy tenemos políticas que buscan descarbonizar la matriz energética y otras que buscan resguardar la producción de alimentos, pero ambas se implementan en los mismos territorios sin necesariamente dialogar entre sí”, enfatiza Gac.

 

Límites para la adaptación en agua y producción agrícola

Por su parte, el proyecto liderado por Rubén Calvo, titulado “Restricciones y límites para la adaptación en el sistema socioecológico de producción agrícola y provisión de agua de las cuencas de Limarí y Aconcagua”, abordará las dificultades estructurales que enfrentan los sistemas agrícolas para adaptarse al cambio climático.

El estudio se centrará en identificar tanto restricciones como posibles límites —es decir, umbrales que no pueden ser superados— en la disponibilidad de agua y la producción de alimentos.

La investigación busca responder si existen límites que no podemos sobrepasar en estos territorios, por ejemplo, cuando ya no hay agua disponible o cuando los costos de acceder a ella dejan de ser viables”, señala Calvo.

La elección de las cuencas de Limarí y Aconcagua responde a sus contrastes. Mientras Limarí presenta evidencia de impactos más severos —incluyendo casos de migración asociada a la crisis hídrica—, Aconcagua permitiría observar etapas más incipientes del fenómeno.

En Limarí ya vemos señales de que los sistemas productivos están llegando a un punto crítico, con disminución de cultivos y cambios de actividad. En Aconcagua, en cambio, podríamos observar cómo se configuran estos límites en el tiempo”, explica.

El proyecto contempla un enfoque interdisciplinario que combina modelación hidrológica —para evaluar la disponibilidad de agua— con encuestas y entrevistas a productores y actores claves del sector hídrico.

Además, busca generar herramientas concretas para la política pública.

Queremos desarrollar instrumentos que permitan a instituciones como INDAP identificar qué productores están enfrentando mayores restricciones o límites, de modo de focalizar mejor las políticas de apoyo”, agrega el académico.

 

Un diálogo entre proyectos: adaptación, territorio y futuro rural

Ambas investigaciones no solo comparten territorios de estudio, sino que también se articulan en una mirada complementaria sobre la ruralidad contemporánea.

Mientras el proyecto de Calvo se enfoca en las condiciones que llevan a los sistemas agrícolas a enfrentar límites —particularmente en el acceso al agua—, el de Gac analiza las decisiones y transformaciones que emergen una vez que esos límites comienzan a manifestarse.

Este vínculo permite comprender, por ejemplo, cómo la pérdida de viabilidad productiva puede derivar en procesos como el arriendo de tierras para proyectos energéticos o la migración hacia centros urbanos.

Estamos observando distintas etapas de un mismo proceso: desde las dificultades para seguir produciendo, hasta las transformaciones en los modos de vida rural y las decisiones que toman las personas frente a esas dificultades”, coinciden ambos académicos.

En conjunto, los proyectos aportarán evidencia clave para enfrentar desafíos estratégicos del país, como la seguridad alimentaria, la gestión del agua y la planificación territorial en el contexto de transición energética.

Desde la Facultad de Ciencias Agronómicas, estas iniciativas refuerzan el compromiso con una investigación de excelencia, pertinente y con impacto en las políticas públicas, contribuyendo a comprender y proyectar el futuro de los territorios rurales en Chile.

 

 

Galería de fotos