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Un merecido descanso laboral

Magaly Cid Cortés y Manuel Díaz Duarte: vidas dedicadas a la Facultad que hoy inician un nuevo camino

Magaly Cid y Manuel Díaz: Despedida tras décadas en la Facultad

Tras casi cuatro décadas de servicio, ambos colaboradores cierran una etapa cargada de experiencias, vínculos y crecimiento personal, proyectando su retiro con gratitud, desafíos y nuevas motivaciones. Dos historias de vida que marcaron generaciones en la Facultad de Ciencias Agronómicas se despiden, dejando un legado de compromiso, aprendizaje y humanidad.

Con emociones que transitan entre la alegría y la nostalgia, la Facultad de Ciencias Agronómicas de la Universidad de Chile despide a dos de sus históricos colaboradores: Magaly Cid Cortés y Manuel Díaz Duarte, quienes, tras 38 y más de 40 años de servicio respectivamente, inician una nueva etapa fuera de la vida laboral universitaria.

Sus trayectorias, distintas en funciones, pero profundamente conectadas por el compromiso y el sentido de pertenencia, reflejan el valor humano que sustenta el quehacer de la Facultad.

 

Una vida dedicada al cuidado y al aprendizaje

Magaly Cid Cortés ingresó a la Facultad hace 38 años, desarrollando gran parte de su trayectoria en el jardín infantil, espacio que recuerda como el corazón de su vida laboral.

“Para mí lo más hermoso que me ha pasado es haber trabajado en el jardín infantil. Fue algo precioso, trabajar con niños, algo maravilloso”, señala con emoción.

Tras el cierre de este espacio durante la pandemia, asumió un nuevo desafío en la biblioteca, donde permaneció por más de tres años. Lejos de ser un obstáculo, este cambio significó una oportunidad de crecimiento personal.

“Me hizo darme cuenta de que sí soy capaz de aprender. Llegué con miedo, pero me voy contenta, porque aprendí y me siento orgullosa   de mí misma ”, comenta.

Magaly destaca, además, el impacto que su paso por la Facultad tuvo en su desarrollo personal, especialmente en la superación de su timidez:
“Era muy tímida, me costaba hablar con la gente. Hoy soy capaz de ir donde sea y decir lo que pienso. Esa es una de las cosas más importantes que me llevo”.

Sobre su retiro, reconoce sentimientos encontrados:
“Tenía muchas ganas de dejar de trabajar, pero ahora me da pena. Toda mi vida ha estado aquí, y sé que voy a echar de menos a mis compañeros”.

En esta nueva etapa, proyecta mantenerse activa, explorando intereses postergados:
“Tengo ganas de hacer manualidades, aprender pintura en óleo, trabajar con resina, hacer ejercicio. No quiero quedarme quieta”.

Agradecida de quienes la acompañaron en sus últimos años, Magaly se expresa:
“Agradezco a mis compañeras y compañeros de la biblioteca por el recibimiento. Me acogieron con cariño y eso hizo todo más fácil”.

 

Cuatro décadas de compromiso y comunidad

Manuel Díaz Duarte ingresó a la Facultad el 1 de diciembre de 1985. Desde entonces, su historia ha estado estrechamente ligada al Departamento de Agroindustria, donde fue testigo de importantes transformaciones.

“Fueron 40 años espectaculares. Siempre trabajé en el mismo lugar y ahí uno lo pasa bien”, afirma.

Recuerda con especial cariño los años de la planta piloto, donde participaba en la elaboración de diversos productos. “Hacíamos mermeladas, queso, dulce de membrillo. Todo eso lo aprendimos con los compañeros. Era otra época”.

De sus años en la Facultad, Manuel valora especialmente el ambiente humano que caracterizaba a la comunidad antumapina: “Antes nos conocíamos todos, éramos todos compañeros y participábamos en actividades, en fútbol, en encuentros. Lamentablemente hoy son otros tiempos donde todo es más rápido, inmediato y de alguna manera desechable… se fueron perdiendo esas actividades que nos hacían unirnos y compartir”.

Sobre lo que la Facultad le entregó, es claro: “Me dio estabilidad laboral, pero sobre todo me enseñó a ser persona, a respetar. Saber ubicarse, saber tratar a los demás”.

Su retiro está motivado, en gran parte, por la necesidad de acompañar y cuidar a su madre, así como de apoyar a su familia. “Ya cumplí una etapa. Ahora quiero dedicarme a cuidar a mi mamá y estar con los míos”, explica.

Al despedirse, reconoce la carga emocional de cerrar este ciclo:
“Son sentimientos encontrados. No es fácil dejar un lugar después de tantos años”.

 


Un legado que permanece

Las historias de Magaly Cid Cortés y Manuel Díaz Duarte son reflejo del espíritu de comunidad que ha caracterizado a la Facultad de Ciencias Agronómicas a lo largo de su historia. Sus trayectorias no solo hablan de sus trabajos, sino de vínculos, aprendizajes y transformaciones personales.

Hoy, al iniciar una nueva etapa, ambos dejan una huella imborrable en quienes compartieron con ellos, recordándonos que el valor de una institución también se construye desde las personas que la habitan. Les agradecemos y deseamos a cada uno de ustedes el mayor de los éxitos y bienestar en esta nueva etapa que comienzan.

 

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